El poder de las palabras. PSICOLOGIA PARA EL BIENESTAR. Sonia Modroño

La manipulación y la domesticación a través de las palabras

Vivimos en una sociedad, en la que desde pequeños te han ido marcando lo que está bien, lo que está mal, lo que deberías y no deberías hacer, como te debías sentir y cuales debían ser tus objetivos. Es lo que muy bien describe Miguel Ruiz en su libro Los Cuatro Acuerdos, como proceso de domesticación.

Es tal el trabajo de manipulación que se hace desde el momento del nacimiento y que es dirigido por Padres, Profesores, Iglesia y Estado en casi todos los órdenes de nuestra vida, que lo integras como algo natural, que aceptas y que luego repites con tus hijos. El objetivo es ser controlados. Así es más fácil para los adultos dirigir tu vida según sus valores, que son los que les hacen sentirse seguros y que se supone que son los ideales también para ti.

La obediencia

Estás educado para que seas obediente, porque eso será un criterio que utiliza la sociedad para aceptarte o quererte en muchos casos. Yo cuando tenía criterio propio e intentaba hacer lo que me parecía más conveniente para mi vida, aunque fuera en contra de los criterios de mis padres o profesores, en seguida sufría un castigo, un rechazo, una regañina y eso me hacía sentirme fatal. Hasta tal punto que aunque al final consiguiera hacer lo que me diera la gana, me sentía culpable. La semilla de la culpa y de la duda estaba en mi interior.

El proceso de domesticación es tan efectivo, que al final no es necesario que nadie te diga nada, tienes tan integrado cuales son las directrices de la sociedad, que si de repente se te ocurre tomar otro camino, tú mismo ya te vas a enviar los mensajes de culpabilidad para cumplir lo que supúestamente “es correcto”.

La tristeza de esta educación , es que llega un momento que ya no sabes quién eres. Has tenido que actuar tantas veces como los demás te pedían, para conseguir su aceptación, que se te olvida quién eres realmente.

La crisis de identidad

Y de repente, llega el momento de la crisis de identidad. Esta suele llegar a partir de los 40, cuando tras haber vivido la vida que te marcaron, te empiezas a hacer preguntas sobre la vida que te gustaría vivir y te planteas cómo sería vivir de otra manera. La transformación puede venir por un cambio de trabajo, un cambio de pareja o incluso más allá, un cambio de vida a distintos niveles.

Y entonces te empiezas a dar cuenta que es más importante lo que piensas tú, que lo que piensan los demás. La vida es tuya, y de ti depende vivirla de una forma u otra. Y una vez que has decidido lo que quieres, deberás entender que lo más importante es ser fiel a ti mismo. Esto no quiere decir que tus decisiones te llevarán en primera instancia al éxito, sino que serás capaz de asumir tus errores como propios y ver tus fracasos como lecciones de vida que te acercarán más a tu propósito.

Las opiniones de los demás, son sólo opiniones

Te darás cuenta que las opiniones de los demás, son eso, solo opiniones y que no tienes porqué aceptarlas aunque vengan de una persona cercana. No debes olvidar nunca que los consejos que recibes de los demás suelen ser realizados en base a las creencias y valores de la otra persona y no de los tuyos. Muy poca gente es lo suficientemente empática para aconsejarte en función de tu historia de vida, de tus inquietudes, de tu personalidad, y por eso tienes todo el derecho a no seguir las sugerencias de los demás. Tú decides.

Esta es una gran lección para que también la apliques cuando quieras aconsejar y dirigir la vida de tus hijos, pareja, familiares y amigos. Debes aprender a respetar las decisiones de los demás y a no juzgarles porque nadie mejor que ellos, sabe que es positivo para sus vidas.

¿Quieres tener razón o ser feliz?

Y lo que tienes que tener siempre claro es la máxima “¿Quieres tener razón o ser Feliz?”.  Así que deja de gastar energía en convencer a los demás sobre tus opiniones y creencias, porque son sólo eso… Todo el mundo tiene derecho a pensar lo que quiere, a tomar sus decisiones, a cometer errores y a decidir cómo quiere vivir, independientemente de lo que opinen los demás.

Yo personalmente, pienso que no hay decisiones buenas, ni malas. Simplemente hay que saber que nuestras acciones tienen consecuencias y que todo nos lleva a aprender lecciones que podremos utilizar en nuestro siguiente nivel de evolución. Tan fácil como eso..

Reflexiones:

1.- Me gustaría que te pararas a pensar que decisiones has tomado en tu vida, como consecuencia de tu educación, de la influencia de otras personas cercanas…
2.- También piensa como has podido influir tú en los demás con tus opiniones y consejos.
3.- Y por último, creo que te vendría muy bien analizar qué palabras te dices a ti mismo. ¿Te machacas? ¿Te juzgas? ¿Te dices que te quieres? ¿Te animas ?

Con estas reflexiones, me gustaría que cada vez fueses más consciente del Poder de la Palabra. Es un don que nos ha sido dado y que podemos utilizar a nuestro favor o en nuestra contra. Piensa al final del día como has utilizado la Comunicación contigo y con los demás. También analiza si alguien te ha transmitido algo que te ha afectado y finalmente decide qué hacer con ello.

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“Las palabras pueden ser como los rayos X, si se emplean adecuadamente: pasan a través de todo.” Aldous Huxley

¡Hola! Me llamo Sonia Modroño, soy psicóloga y ayudo a mujeres que están en una fase de autoconocimiento, de cambio en el ámbito personal, familiar o laboral, a descubrir lo que quieren y lo que necesitan para sentirse mejor, y así poder construir la vida que desean.

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