ESCRIBIR PARA COMPRENDER, PSICOLOGÍA PARA EL BIENESTAR, SONIA MODROÑO

Escribir mejor que pensar

Cuando tienes un problema con alguien, como por ejemplo una discusión con tu pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo, etc., la búsqueda de la solución pasa por pensar una y otra vez sobre el problema, creando pensamientos circulares que no te llevan a ninguna parte. Piensas de forma obsesiva lo mismo, entras en un proceso de ira y te agotas porque llegas a aclarar nada.

Te llegan pensamientos diversos, inconexos y cada vez estas más perdido. En esta situación, es mejor que no inicies una conversación porque es fácil que esté llena de reproches y que empeores la relación.

Escribe siendo lo más objetivo posible

En este momento, yo te aconsejo que describas por escrito la situación, de la forma más realista posible. Se trata de una descripción objetiva, no subjetiva. Sé lo más sincero posible y pide ayuda si es necesario a alguien que conozca el asunto. Debes ser concreto, referido a la situación presente, no debes caer en generalizaciones, ni en posiciones del pasado.

Averigua que sientes

Una vez realizado el paso anterior, te recomiendo que examines cuáles son tus emociones y sentimientos. Saberlo te ayudará a entenderte y a comprender a que es lo que le tienes miedo, al desprecio, al abandono, a la pérdida, a la falta de control, a la soledad, etc…

Haz una petición para solucionar el problema

Ahora ya sabes cuál es el problema y cómo te sientes, llega el momento de que redactes una carta a esa persona con la que tienes el problema (es una carta para ti, no tienes por qué mandársela) y le escribas cómo te sientes, cuáles son tus necesidades y qué le hagas una petición para solucionar el problema.

Una vez tengas claro cuál es la situación, cuáles son tus sentimientos, tus necesidades y la petición que harías a la otra persona, ya estás preparado para hablar de una forma no violenta, resolutiva, dejando el papel de víctima atrás y actuando como una persona asertiva que entiende lo que quiere y sabe cómo pedirlo.

Como habrás percibido, en todo este proceso la escritura te ha ayudado a centrar el problema y los pensamientos y, a la vez te ha impulsado a buscar la solución. También te ha podido ayudar en reducir el nivel de ansiedad, ira o desasosiego, ya que una vez que eres consciente de lo que sientes, es más fácil reducir el nivel de malestar que te provocan las emociones.

Así pues, la escritura te facilita comprender lo que pasa, lo que sientes y a encontrar la manera de solucionarlo. Cuando escribes necesitas entender lo que te ocurre, debes ordenar tus pensamientos y eso te ayuda mucho a entender la situación.

La escritura se considera una herramienta terapéutica y muchos psicólogos la utilizamos porque sabemos de su eficacia. El paciente cuando escribe lo que le pasa, ya está desenterrando sus emociones del subconsciente y en muchas ocasiones eso es suficiente para liberarlas. También es muy eficiente cuando necesitas decirle algo a alguien, desahogarte o expresar el daño sufrido porque es una forma de cortar la atadura que tienes con esa persona.

Ejercicio-Reflexión

Te recomiendo que siempre que tengas una discusión o necesites liberar alguna emoción relacionada en la interacción con otra persona, realices estos cuatros pasos:

1.- Análisis de la situación
2.- Reconocimiento de tus emociones
3.- Identificación de tus necesidades
4.- Planteamiento de tu petición

Estos 4 pasos, puedes encontrarlos en el libro La Comunicación no violenta de Marshall Rosenberg.

En cualquier caso, recuerda que la escritura tiene el poder de sanación que el pensamiento no tiene por su carácter inmediato, alborotado, desordenado, impaciente, imparcial, contradictorio y su naturaleza irreflexiva. Los pensamientos te llevan de un lado a otro en cuestión de segundos y en muchos casos te sientes sin ningún control.

Escribir te lleva a reflexionar de forma consciente, coherente, y tiene la ventaja de que se puede borrar cuando no tiene sentido. Para escribir necesitas estar sereno, despierto y eso ayuda a ordenar tus pensamientos y sentimientos.
Escribir es lo fundamental, porque la sanación ocurre en el proceso. Lo que se haga con ello, depende del protagonista.

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“Comencé a escribir para vivir y ahora escribo para no morir”. Carlos Fuentes

¡Hola! Me llamo Sonia Modroño, soy psicóloga y ayudo a mujeres que están en una fase de autoconocimiento, de cambio en el ámbito personal, familiar o laboral, a descubrir lo que quieren y lo que necesitan para sentirse mejor, y así poder construir la vida que desean.

Una idea en “ESCRIBIR PARA COMPRENDER”

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